Comunicación y lenguaje corporal
Lenguaje corporal del perro: las señales que casi nadie ve
Un perro casi nunca muerde de la nada. Antes de llegar a un gruñido o un mordisco, la mayoría de los perros pasan por una secuencia de señales cada vez más claras, pidiendo espacio o expresando incomodidad. El problema es que las primeras señales de esa secuencia son sutiles, muy fáciles de pasar por alto y, peor todavía, muchas veces las interpretamos al revés o directamente las castigamos.
Aprender a leerlas no es un truco de adiestrador. Es la herramienta más simple que existe para prevenir un problema antes de que ocurra.
Por qué existen estas señales
Los perros son animales sociales que, en general, prefieren evitar el conflicto antes que buscarlo. Cuando algo les genera tensión (un abrazo muy fuerte, un desconocido que se acerca de golpe, otro perro que invade su espacio), su primera opción no es atacar. Es comunicar que están incómodos, con la esperanza de que la situación cambie sin necesidad de llegar a nada físico.
Un estudio de la Universidad de Pisa, publicado en el Journal of Veterinary Behavior en 2017, observó estas señales en interacciones sociales reales entre perros y confirmó que gestos como girar la cabeza, lamerse el hocico, quedarse inmóvil o girar el cuerpo aparecen con mucha frecuencia y cumplen una función real: reducir la tensión y evitar que la situación escale hacia la agresión.
Esto coincide con lo que la entrenadora noruega Turid Rugaas documentó por primera vez de forma sistemática hace más de dos décadas, catalogando más de 30 de estas señales, hoy conocidas como “señales de calma” o “señales de apaciguamiento”.
Las señales más frecuentes

Ninguna señal se interpreta sola. El contexto siempre importa, pero estas son las que más se repiten:
- Lamerse el hocico, sin que haya comida cerca.
- Bostezar, sin señales de sueño (por ejemplo, en pleno paseo o durante una visita).
- Girar la cabeza o el cuerpo, apartando la mirada de lo que le genera tensión.
- Quedarse inmóvil (congelarse), con el cuerpo rígido.
- Levantar una pata delantera, en una postura de duda o alerta.
- Sacudirse el cuerpo, como si estuviera mojado, sin estarlo (una forma de “resetear” después de un momento tenso).
- Olfatear el suelo de golpe, en medio de una interacción, como forma de desviar la atención.
Un dato práctico: lamerse el hocico y bostezar son señales especialmente difíciles de notar en perros negros, de mucho pelo facial o de hocico corto, porque los rasgos físicos dificultan ver la expresión completa. Con esos perros hay que prestar más atención al resto del cuerpo.
La escalera: de la señal sutil al gruñido
Estas señales no aparecen todas juntas. Suelen seguir una progresión, como los escalones de una escalera:
- Escalones bajos: lamerse el hocico, bostezar, girar la cabeza, apartar la mirada.
- Escalones intermedios: congelarse, mirada fija y dura, cuerpo rígido, cola tensa.
- Escalones altos: gruñido, mostrar los dientes, chasquido (un mordisco al aire, sin contacto, como última advertencia).
Cada escalón es una oportunidad para dar espacio al perro antes de que suba al siguiente. El problema aparece cuando ignoramos, o peor, castigamos los escalones bajos, porque eso no elimina la incomodidad del perro. Solo le enseña que avisar no sirve.
El error que crea perros “que muerden sin avisar”
Este es probablemente el punto más importante de todo el artículo: cuando un perro gruñe y la respuesta es regañarlo o castigarlo, lo que aprende no es “no debo sentirme incómodo en esta situación”. Aprende “gruñir trae problemas”. La próxima vez, es probable que se salte ese paso directamente.
El resultado son perros que parecen morder “de la nada”, cuando en realidad dejaron de avisar porque alguna vez avisaron y les fue mal por hacerlo. El gruñido no es el problema. Es la señal más clara y honesta que un perro puede dar, y suprimirla no soluciona nada, solo elimina el aviso.
Cómo saludar a un perro correctamente

Muchas de las señales de apaciguamiento aparecen justo en el momento del saludo, cuando alguien se acerca directo, lo mira fijo y estira la mano sobre su cabeza. Reduce mucho la tensión si en cambio:
- Te agachas de lado, no de frente.
- Evitas la mirada fija directa.
- Dejas que sea el perro quien se acerque, en vez de ir tú hacia él.
- Ofreces la mano abajo, sin pasarla por encima de su cabeza.
Qué enseñarle a los niños
Los niños son quienes más mordeduras reciben, muchas veces de perros conocidos, en el propio hogar. No porque el perro “de repente se volvió agresivo”, sino porque los niños interactúan de formas que generan más señales de apaciguamiento (abrazos, gritos, movimientos bruscos, mirada fija), y esas señales suelen pasar más desapercibidas para un adulto que no sabe leerlas, y ni hablar para el niño mismo.
Enseñarle a un niño a reconocer un bostezo fuera de lugar o un lamido de hocico es una herramienta de prevención real, mucho más útil que solo decirle “no molestes al perro”.
Algunos mitos que vale la pena dejar atrás
- “Está bostezando, tiene sueño”: puede ser, pero un bostezo en medio de una situación tensa suele significar otra cosa.
- “Me lame la cara porque me quiere”: a veces sí, pero lamer también puede ser una señal de apaciguamiento dirigida a reducir tensión, no solo cariño.
- “Me mira fijo porque me presta atención”: la mirada fija y sostenida, sobre todo entre perros desconocidos, se lee más como una señal de tensión que de afecto.
- “El perro sabe que hizo algo malo, mira su cara de culpable”: la llamada “cara de culpable” (orejas bajas, mirada esquiva, cuerpo encogido) es, en realidad, una respuesta a tu lenguaje corporal y tono de voz en ese momento, no una señal de que el perro entienda que rompió una regla.
Cuándo esto ya necesita ayuda profesional
Si tu perro gruñe con frecuencia, muestra miedo intenso ante situaciones cotidianas, o ya tuvo un episodio de mordisco, esto deja de resolverse solo leyendo señales. Corresponde una consulta veterinaria para descartar dolor o una causa médica de fondo, y en muchos casos, la derivación a un especialista en comportamiento animal que pueda evaluar el caso en persona.
Qué llevarte de todo esto: tu perro probablemente ya te está avisando cuando algo le incomoda. El trabajo no es enseñarle a dejar de hacerlo, es aprender a notarlo a tiempo.
Fuentes
- Journal of Veterinary Behavior (2017). Estudio de la Universidad de Pisa sobre señales de apaciguamiento en interacciones sociales caninas.
- Rugaas, T. On Talking Terms with Dogs: Calming Signals.
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