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Gato caminando por un pasillo iluminado con la cola erguida y curvada en la punta, en actitud de saludo

Comunicación y lenguaje corporal

Lenguaje corporal del gato: cola, orejas y bigotes

Publicado el 25 de julio de 2026 · 4 min de lectura

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Es común escuchar que el gato es un animal “difícil de leer”, incluso “misterioso”. La realidad es distinta: el gato comunica todo el tiempo, con un sistema de señales bastante consistente. El problema es que muchas personas intentan leerlo con las mismas reglas que usarían con un perro, y en varios casos las señales significan justo lo contrario.

La cola: no es lo mismo que en un perro

Acá está probablemente el malentendido más extendido. En un perro, mover la cola suele asociarse a alegría. En un gato, no funciona igual.

Un estudio de Cafazzo y Natoli (2009), publicado en Behavioural Processes, observó una colonia de gatos y encontró que llevar la cola erguida (tail-up) es una señal amistosa, más frecuente en gatos de menor rango social al acercarse a uno de mayor rango, y que suele preceder al restregón contra la otra parte, sea otro gato o una persona.

Un estudio posterior de Deputte y colegas (2021), publicado en la revista Animals, observó 254 interacciones entre gatos durante 100 horas y confirmó que, cuando un gato se acerca a una persona con la cola erguida, es habitual que termine restregándose contra ella. Es, en la práctica, el saludo amistoso del gato.

Ahora bien, cola que se agita rápido de lado a lado, o que golpea el suelo o el sillón, no es el equivalente al movimiento amistoso del perro. En un gato, ese movimiento suele indicar irritación o sobreestimulación, una señal de “ya fue suficiente”, no de alegría. Confundir ambas cosas es una de las causas más comunes de que alguien siga acariciando a un gato justo cuando el gato está pidiendo que pare.

Las orejas: la señal que más información da

Los mismos investigadores (Deputte et al., 2021) encontraron algo interesante al comparar todas las señales visuales que estudiaron: en interacciones entre gatos, la posición de las orejas resultó ser el mejor predictor de si la interacción terminaría bien o mal, más que la cola, que es lo que la mayoría de las personas mira primero por ser más visible.

  • Orejas hacia adelante, erguidas: alerta, interés, curiosidad.
  • Orejas hacia los lados o levemente hacia atrás: nerviosismo o incomodidad incipiente.
  • Orejas totalmente aplanadas hacia atrás: miedo o irritación marcada, señal de que conviene dar espacio.

Los ojos: el saludo silencioso que sí se puede devolver

Esta es la señal con el respaldo experimental más sólido de todo el artículo. Humphrey, Proops, Forman y McComb (2020), en un estudio publicado en Scientific Reports (Universidad de Sussex), diseñaron dos experimentos. En el primero, tutores de gatos hicieron “parpadeo lento” (entrecerrar los ojos de forma prolongada) hacia su propio gato, y los gatos respondieron con más parpadeos lentos propios que en momentos sin esa interacción. En el segundo experimento, una persona desconocida para el gato hizo el mismo gesto, y los gatos mostraron mayor disposición a acercarse a esa persona después del parpadeo lento, comparado con una expresión neutra.

Es, hasta ahora, una de las pocas señales de comunicación gato-humano confirmadas experimentalmente en ambas direcciones: el gato lo entiende, y el gato responde cuando una persona lo hace también. Si quieres “hablarle” a un gato desconocido sin invadir su espacio, entrecerrar los ojos lentamente y mirar hacia otro lado después es más efectivo que estirar la mano.

Los bigotes: la señal que casi nadie mira

  • Hacia adelante y en abanico: interés, activación, a veces el inicio de una conducta de caza o exploración.
  • Relajados, hacia los costados: calma.
  • Pegados hacia atrás, contra la cara: miedo o postura defensiva, casi siempre acompañado de orejas aplanadas y cuerpo agachado.

No leas una señal sola

El error más común al interpretar a un gato es fijarse en una sola señal aislada. Un cuerpo estirado con cola erguida y orejas adelante es un gato cómodo. Ese mismo cuerpo estirado, pero con orejas aplanadas y pupilas dilatadas, es una postura completamente distinta, a pesar de compartir la postura corporal general. La lectura confiable siempre combina varias señales al mismo tiempo, nunca una sola.

Cuándo esto necesita más que observación

Si notas que las señales de incomodidad (orejas atrás, cola agitada, bigotes pegados) aparecen con mucha frecuencia, o que tu gato evita el contacto de forma creciente, vale la pena revisar el artículo sobre estrés felino y, si el cambio es reciente o intenso, hacer una consulta veterinaria antes de asumir que es solo una cuestión de temperamento.


Qué llevarte de todo esto: tu gato no es difícil de leer, es un sistema de comunicación distinto al del perro, con reglas propias. Aprenderlas evita malentendidos tan simples, y tan comunes, como confundir una cola que pide espacio con una que está pidiendo cariño.

Fuentes

  • Cafazzo, S., Natoli, E. (2009). The social function of tail up in the domestic cat (Felis silvestris catus). Behavioural Processes, 80(1), 60-66.
  • Deputte, B.L., Jumelet, E., Gilbert, C., Titeux, E. (2021). Heads and Tails: An Analysis of Visual Signals in Cats, Felis catus. Animals, 11(9), 2752.
  • Humphrey, T., Proops, L., Forman, J., McComb, K. (2020). The role of cat eye narrowing movements in cat-human communication. Scientific Reports, 10, 16503.
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